miércoles, 19 de marzo de 2008

INFORME CANTINFLESCO SOBRE EL DESAGUE DE LA PRESA DE TAVERAS.



Cantinflesco

POR: RADHAMES GOMEZ PEPIN.

Un día después de vencido el plazo para evacuar su informe, la comisión creada por el Gobierno para investigar el desagüe de la Presa de Taveras en la noche del 12 de diciembre concluye que no hubo negligencia en el manejo de ese embalse, a pesar de que admite que faltó adecuada coordinación entre los encargados de operar esa instalación.
La comisión oficial tardó más de tres meses para concluir que el Comité de Operaciones de Embalses actuó apegado a los instructivos al ordenar el desfogue de esa presa, pero recomienda nombrar un coordinador “con don de mando”, porque ese colectivo no operó apropiadamente.
Sin menosprecio a sus redactores, puede decirse que el contenido de ese informe resulta un tanto cantinflesco, porque sus conclusiones parecen apuntar al sí y al no o a todo lo contrario.
Merece un abordaje de mayor calidad y seriedad las investigaciones oficiales en torno a la apertura de las compuertas de Taveras durante el paso de la tormenta Olga que causó el desbordamiento del río Yaque del Norte, con secuela de muertes y destrozos en la zona sur de Santiago y en la Línea Noroeste.
No se entiende cómo, si se determina que no hubo apatía o desidia en el manejo de esa presa, se concluya también que no hubo coordinación adecuada en la labor de desagüe de millones de metros cúbicos por segundo de agua de ese embalse.
En ese informe oficial no se refuta, al menos no con argumentos técnicos, el criterio de una comisión independiente que determinó que hubo tiempo suficiente para disponer el desfogue paulatino del embalse sin necesidad de exponer a Santiago a una catástrofe.
El choque frontal entre ambos informes parece centrado en que la versión oficial sostiene que sin ese desagüe sorpresivo “todo Santiago estaría bajo agua porque podría haber colapsado la presa”, mientras la comisión de Santiago concluyó que hubo negligencia y que pudo evitarse la desgracia acontecida en la zona sur de esa ciudad.
Un informe plagado de malabares técnicos y semánticos, que absuelve y condena al mismo tiempo no puede aspirar merecer la confianza pública, menos aun cuando se ofrece un día después de cumplido el plazo de 90 días para que fuera concluido.
Lo menos que se debe reclamar es que esa investigación oficial y la realizada por la Comisión de Santiago, cuyas conclusiones son radicalmente contrarias, sean sometidas a la consideración de un tercer grupo de expertos hidráulicos a los fines de que se esclarezca la verdad en torno al desagüe de la Presa de Taveras que causó una gran tragedia.

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